Transcurría el 2004. Mi familia y yo como era costumbre visitábamos a mi abuela los
fines de semana. Pero en esta ocasión al entrar a la casa nos llevamos una gran
sorpresa, pues mi bisabuelo se encontraba tirado en el piso con un pequeño charco de sangre alrededor de su cabeza. Al parecer el accidente acababa de ocurrir. Rápidamente
mis padres se encargaron de ver como se encontraba mi bisabuelo y llamaron a
una ambulancia. Recuerdo que en esa ocasión la ambulancia no tardó mucho en llegar.
Rápidamente atendieron a mi bisabuelo y se lo llevaron al hospital para hacerle
los estudios pertinentes.
El golpe lo afectó más de lo que esperábamos, pues no
recordaba bien las cosas. Por momentos no reconocía a su familia, y esto causaba gran preocupación.
Días después lo dieron de alta en el hospital y lo pudimos llevar de regreso a
casa de mi abuela. Aunque la memoria no la había recuperado del todo, los
doctores dijeron que lo haría con el paso de los días.
Ya estando en casa las cosas no mejoraban. La situación parecía
que iba empeorando pues mi bisabuelo no recobraba la memoria del todo. Ahora tenían
que ponerle mas cuidados que antes, ya que no podía salir solo a la calle y
tampoco se le podía dejar solo por mucho tiempo.
En una ocasión logro salir de la casa sin que nadie se diera
cuenta, afortunadamente uno de los vecinos lo vio , de inmediato lo detuvo y
aviso a una de mis tías que vivían con mi abuela. Este sería el primer aviso de
que había que ponerle mas atención y cuidado.
El verdadero susto y angustia lo tendríamos unos meses después,
ya que de nuevo se escaparía de la casa. Solo que en esta ocasión lo haría por
la noche y nadie se daría cuenta de su fuga.
Mi abuela informo a la policía y al resto de la familia de la desaparición de
mi bisabuelo. La mayoría de la familia acudió a la casa de mi abuela y se
dedicaron a pegar propagandas con la foto de mi bisabuelo por toda la colonia.
Incluso su foto apareció en los anuncios de personas extraviadas de canal
cinco.
Al parecer todo esto no funciono pues nadie nos dio informe alguno. Pasaron tres
meses y por pura casualidad uno de mis tíos que vive a una hora de la casa de
mi abuela, encontró a mi bisabuelo sentado en una esquina comiéndose un pollo rostizado.
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