domingo, 16 de junio de 2013

Posadas y dulces


Tendría como ocho años, cuando iba con mis pequeños amigos a las tradicionales posadas y a pedir dulces el día de murtos  . Estas dos  partes del año eran de mis preferidas cuando era niño, ya que en esos tiempos las posadas se realizaban en gran número en la mayoría de las calles de mi colonia. No como en la actualidad, pues ahora en la mayoría de las posadas solo suelen juntarse a beber. Aunque con mi edad actual eso ahora me agrada más.

 Hay varios momentos de las posadas que recuerdo y me siguen causando mucha risa. Uno de esos momentos fue cuando a Fernando uno de mis amigos lo golpearon en la cabeza con el palo que se golpeaba a la piñata. Esto pasó  porque  Fernando se acercaba demasiado a la persona que estaba pegándole a la piñata, para poder ser el primero en tirarse a recoger todo lo que tenía la piñata.

Afortunadamente a Fernando solo le salió un chichón pequeño y pudo continuar en la posada con nosotros.

Pero lo que más recuerdo es que nuestro grupo de amigos tenía un plan para todas las posadas. El cual consistía en apoderarnos de toda la piñata y después repartirla entre nosotros. Éramos cinco y nos repartíamos alrededor de la piñata, para que en el momento en que esta cayera al piso nosotros nos lanzáramos sobre ella y así poder obtenerla en su totalidad. Así lo hicimos durante las dos primeras posadas que se realizaron. Para la tercer posada que íbamos  ya no pudimos realizar el plan, pues las personas que las organizaban nos dijeron que ya no lo hiciéramos pues había más niños. Así que ahora cada quien  se lanzaría por lo suyo.

La otra parte importante del año que me gustaba era el día de muertos. Pues salíamos los cinco amigos disfrazados a pedir dulces por toda la colonia. Lográbamos  llenar bolsas de golosinas, las cuales terminábamos en cuestión de horas. Eran buenos tiempos.

En la actualidad Fernando, Toño, Carlos, Jorge y yo  nos seguimos reuniendo en ambas fechas. Con la diferencia que ahora ya no nos preocupan las piñatas, ni pedir dulces como cuando éramos niños. Ahora solo nos reunimos para platicar o  tomar una cerveza. En ocasiones  el día de muertos alguno sale disfrazado y nos dedicamos a espantar a la gente que vamos encontrando por la calle.

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